Poner tus precios en tu web: ¿Deberías hacerlo o no?

Muchos negocios se plantean la misma pregunta: ¿venderé más si mis precios son públicos o si los clientes potenciales tienen que contactarme?

Como habrás visto, muchas empresas tienen en su web una página de precios explicando al detalle cuánto cuesta lo que venden.

Por otro lado, otras empresas muestran un botón «Contact us» para que hables con su equipo de ventas antes de conocer los precios.

Te pongo 2 ejemplos de empresas que podemos considerar competidoras, pero con enfoques totalmente opuestos.

Marketo es un software de automatización del marketing pensado para gestionar campañas de marketing online complejas.

Si te diriges a su página de pricing, verás que no muestran ninguno de sus precios en su página web y te proponen que contactes con su equipo de ventas para pedir un presupuesto:

Página de pricing de Marketo, sin los precios de la herramienta visibles

Así pues, un comprador que esté valorando Marketo para su negocio puede optar por rellenar el formulario y esperar ser contactado. O bien puede buscar los precios de la herramienta en Google, o directamente pensar que si no publican sus precios, es tremendamente cara.

Otros competidores de Marketo, como ActiveCampaign o Hubspot, sí que muestran sus precios de forma transparente en la página web:

Página de pricing de Hubspot con los precios totalmente visibles

Allí puedes ver todos los planes disponibles y calcular el precio que pagarás en función del número de contactos y funcionalidades que necesites.

Si yo estoy planteando contratar uno de estos software, tengo total visibilidad de cuánto me va a costar.

¿Por qué algunas empresas piensan que es mejor que sus precios estén al alcance de todo el mundo y otras que sean secretos?

¿Cuál de las dos es correcta? ¿Hay una opción correcta?

En este artículo te explicaré las ventajas y desventajas de cada aproximación, y qué enfoque deberías adoptar para tu negocio.

Precios no visibles: ¿por qué algunas empresas lo prefieren así?

A menudo encontramos profesionales que solamente se plantean no mostrar sus precios públicamente.

Estas personas piensan que, si publican sus precios, perderán muchos más clientes de los que pueden llegar a conseguir.

Están convencidos de que cerrarán muchos más clientes si el comprador tiene que contactarles para conocer el precio. Si les han contactado ya tienen sus datos, y podrán hacer presión o intentar ganarse su confianza

Muchos equipos de ventas esperan poder crear suficiente confianza si pueden hablar directamente con el posible cliente.

Creen que si enseñan un precio antes de poder demostrar el valor de lo que están vendiendo, muchas personas se asustarán y no volverán a saber de ellas.

O incluso peor, que se pondrán a comparar precios para buscar el proveedor más barato. 

Esto es muy típico de las empresas que no muestran públicamente sus precios: querer demostrar en una llamada el valor de lo que están vendiendo, para justificar tener precios más elevados que la competencia.

Finalmente, en muchos sectores hay mucha resistencia a ser transparentes con los precios. Si la mayoría de empresas del sector no muestran sus precios públicamente, es habitual que el resto quieran hacer lo mismo. Hay mucho miedo a exponerse y a posibles consecuencias negativas.

Esto pasa, por ejemplo, en el sector de la construcción, servicios profesionales, algunos software corporativos, productos financieros, etc.

Uno de los factores que vemos recurrentemente es el miedo a la competencia.

Estas empresas creen que el precio y su pricing en general es como una especie de propiedad intelectual que hay que proteger y mantener en secreto. Por supuesto, piensan que si se lo cuentan a la competencia les están dando herramientas para complicarles la existencia.

Pues bien, te diré un secreto, aunque quizás ya lo imagines.

Lo más probable es que tu competencia ya conozca tus precios de todas formas. El mystery shopping es relativamente fácil, y también existen muchas plataformas y canales para intercambiar este tipo de información.

¿Por qué otras empresas muestran sus precios públicamente?

Encontramos otros negocios que deciden ser totalmente transparentes con su pricing y hacerlo público.

Quizás venden algo que no está al alcance de todo el mundo, y saben que si todo el mundo puede conocer los precios, evitan que les contacten muchas personas preguntando por ellos.

Esto supone un gran ahorro de tiempo y evita dedicar recursos a estas personas que no acabarán comprando.

Vemos muchas empresas que deciden publicar precios por el miedo a que las descarten frente a sus competidores.

En un proceso de compra siempre hay personas que solamente están evaluando opciones y proveedores. Igual que en las tiendas físicas hay personas que solo van a mirar y comparar precios, en otros tipos de compra encontraremos personas que están investigando.

Esto también pasa en el mundo B2B, por ejemplo cuando un profesional tiene que estimar el coste de un proyecto e investigar proveedores.

Si tienen que hablar con nosotros durante esta investigación, es posible que nos descarten y se vayan con otra empresa que sí les muestre sus precios.

No hay ninguna duda de que el precio es un paso crítico en el proceso de compra, y casi todos los compradores queremos saber desde el principio cuánto tendremos que pagar por un producto o servicio.

Por lo tanto, es normal el miedo a publicar tu precios. También lo es el miedo a que muchos compradores que están valorando si se pueden permitir contratarte dejen de prestarte atención si no encuentran nuestros precios.

Al fin y al cabo, si alguien está haciendo una investigación rápida no quiere tener que escribir un email y esperar casi 1 semana para obtener una estimación.

Para superar este miedo y ahorrarse problemas, muchas empresas deciden dar total visibilidad de sus precios.

Fíjate que tanto esta solución como la de mantener los precios en secreto tienen sentido.

Encontramos defensores de cada una y empresas del mismo sector han tomado decisiones opuestas.

La realidad es que las consecuencias negativas o positivas de cada decisión dependen del modelo de negocio, qué se está vendiendo, buyer persona, canal, etc.

A continuación, comentaremos principales casos y cómo podemos actuar en cada uno de ellos.

¿Qué debería hacer tu negocio con sus precios?

Pasamos a la parte práctica de este artículo.

Evidentemente, todas las recomendaciones son orientativas y se aplican a muchos tipos de negocio, pero hace falta estudiar cada caso y ver si hay particularidades.

Mientras que hay algunos casos en los que está muy claro qué es mejor hacer, en otros se generan más dudas.

Algunas empresas siempre deberían publicar sus precios

Si tu empresa vende productos físicos estándar, que no tienen que ser personalizados y con un precio fijo, la mejor opción acostumbra a ser publicar los precios.

Esto aplica, por ejemplo, a los bienes de consumo, ebooks, aplicaciones, curso online, ropa de deporte o electrónica (entre muchos otros casos).

Será el caso si tienes una tienda online, un ecommerce, un marketplace de aplicaciones o una academia online. En todos estos casos es recomendable que los precios estén al alcance de todo el mundo, sin necesidad de que te contacten.

En general todas las empresas con una oferta poco diferenciada también deberían hacerlo, como las de alquiler de coches, hosting, hoteles, billetes de avión, etc.

Es decir, todos aquellos negocios que pertenecen a mercados maduros con una oferta de productos o servicios comoditizada.

También creo que negocios como restaurantes se pueden beneficiar mucho de tener la oferta completa con precios en su página web.

Por lo tanto, la mayoría de productos y servicios dirigidos a consumidor final se benefician de la transparencia de precios.

Pero también ocurre con los negocios que venden a otras empresas si se cumplen algunas condiciones.

En todos los casos, el producto que se vende es estándar y no hay muchas variantes ni personalización. Los precios son consistentes y cerrados, y encontramos una baja diferenciación en el mercado.

También es importante que el cliente pueda ver el valor de la oferta por sí solo, y también pueda hacer el proceso de compra entero.

Si se dan estas condiciones, entonces está bastante claro que podemos publicar precios en la web de la empresa.

Esto es especialmente útil porque en estas situaciones, el cliente no acostumbra a gastar mucho dinero en la compra, y tampoco se personaliza nada. Por lo tanto, tampoco  tenemos que invertir esfuerzos en cada cliente individualmente (por lo menos si se vende por el canal online), y es un modelo mucho más escalable.

Como excepción, si tus ventas provienen de clientes existentes o eres un fabricante tipo OEM no hace falta que los precios sean públicos, ya que el propósito que buscamos en otros casos no se da en este.

Finalmente, el otro caso en el que 100% seguro tienes que mostrar los precios públicamente es si tienes el precio más bajo del mercado.

Si tu propuesta de valor es el precio más bajo del mercado es necesario hacerlo público, y la mejor forma de hacerlo es dar una gran visibilidad de tus precios. Incluso es recomendable compararlos con los de la competencia para reforzar tu propuesta de valor (aunque sin mencionar explícitamente su nombre).

Quizás también puedas aprovechar para revisar el modelo de negocio.

Si el precio es lo mejor que puedes ofrecer, y no aportas ningún valor añadido a tus clientes, tu ventaja competitiva es tan fácil de perder como que otro competidor baje sus precios. 

Céntrate en hacerte lo más valioso posible para tus clientes, y en dar un servicio excepcional. Como verás que repito muchas veces, competir por precio solo tiene sentido si tienes una ventaja competitiva que hace que tus costes sean mucho menores a los de la competencia.

Al fin y al cabo, en una competición por precio solamente tiene sentido estar en una posición: el número 1.

Dar visibilidad a los precios puede perjudicar algunos negocios

Del mismo modo que los negocios con una oferta estándar y poco diferenciada deberían hacer públicos sus precios, las empresas en la situación opuesta se benefician más de NO hacerlo.

Eso ocurre si el producto o servicio está hecho a medida para cada cliente. En estos casos, los costes exactos son difíciles de concretar, de modo que es mejor no atarse con precios al alcance de todo el mundo.

Por ejemplo, pasaría con artistas y artesanos que vendan productos personalizados como cuadros, muebles o joyas.

También sería el caso de negocios con una propuesta de valor que sea adaptarse a cada cliente y hacer algo a medida. Esto implica servicios totalmente personalizados, por ejemplo maquinaria industrial o soluciones corporativas hechas a medida.

En segundo lugar, deberían plantearse no mostrar sus precios las empresas que necesitan demostrar el valor que aportan antes de dar un precio final. De lo contrario, los precios fuera de contexto pueden ahuyentar a los clientes potenciales.

Esto ocurre en empresas que son contratadas por su expertise, habilidades o reputación, y no por sus precios.

Un apunte: ocurren 2 cosas interesantes con estos negocios:

  • Su presencia online no está demostrando su valor, necesitan una interacción en la vida real para demostrarlo, nombre de marca, etc.
  • Les interesa cualquier cliente, incluso los que compran por precio y que se negarán a comprar si el precio no es barato.

Finalmente, vale la pena mencionar que en el segmento de mercado del ultra lujo, el cliente normalmente no mira el precio.

La cantidad a pagar por un producto o servicio es algo irrelevante y secundario. Incluso podemos decir que cualquier empresa de este sector que hable abiertamente de precios y con un buyer persona de alta gama puede perjudicar gravemente su marca.

Por ejemplo, un concesionario de coches extravagantes de la más alta gama quizás prefiera no mostrar sus precios en su web y esperarse a construir la relación con el cliente potencial.

Arrancar la relación hablando de precios, cuando son algo irrelevante para el comprador, podría reducir su percepción de marca premium.

¿Qué hacer en el resto de casos?

Fíjate que entre los 2 extremos de los que hemos hablado encontramos un amplio espectro de negocios en los que no es tan claro cómo actuar en cuanto a transparencia de precios.

Si vendes un software, servicios, productos a través de tu web o servicios de freelance más o menos estándar se te presentan distintas posibilidades.

También es el caso de los servicios B2B como los consultores, contables o traductores, y de algunos productos de consumo de alta gama. 

En muchos de estos casos estamos creando una solución a medida y hay cierta complejidad en nuestro pricing (muchos buyer personas, versiones del producto, etc.), por lo que no está tan claro qué tenemos que hacer.

Es lo que vemos en el caso del software de automatización del marketing como ActiveCampaign o Marketo: se trata de un mercado con varios competidores, entre ellos más o menos diferenciados y existen distintos planes del producto, aunque la oferta es bastante estándar.

También lo observamos en servicios estandarizados, como por ejemplo:

  • Proyectos de marketing digital o performance
  • Algunos servicios de freelancer como creación de páginas web
  • Clases particulares
  • Servicios de fotografía como sesiones de fotos
  • Creación de tarjetas de visita
  • Mantenimiento mensual de sitio web

En base a mi experiencia, mi recomendación general es apostar por la transparencia siempre que sea posible.

Si bien algunas empresas prefieren mostrar sus precios y otras no hacerlo, con los argumentos que hemos visto antes, hay una cosa que tengo clara.

El consumidor SIEMPRE prefiere que los precios estén disponibles.

El hecho de que una empresa tenga sus precios en abierto en su sitio web tiene, en mi opinión muchas ventajas.

Demuestra una gran transparencia por parte de la empresa, también da una ventaja competitiva si los precios son adecuados, y cualifica los consumidores que piden hablar con ventas (porque ya son conscientes del rango de precios).

El comprador actual no quiere tener que hablar con ventas

Cuando intento pensar en mi criterio para decisiones como la que estamos hablando (que nuestros precios sean abiertos o ocultos) siempre pienso en cómo me comporto yo mismo como consumidor. 

Puedo pensar en las veces que he comprado un mueble o un electrodoméstico, comparando distintos proveedores, o bien cuando he hecho una investigación para contratar un software determinado para el trabajo.

En todos estos casos, quiero una respuesta inmediata. Si estoy evaluando distintas opciones, no quiero tener que rellenar un formulario horrible con 1000 campos ni tener que esperar una semana a que me llamen para saber si puedo permitirme la compra o tengo que descartarla.

En caso de no ver el precio, y estar obligado a contactar a ventas (como el caso de Marketo) asumo que el producto es demasiado caro. De forma automática descarto la empresa porque no quiero tener que enviar email un email explicando mi vida ni perder el tiempo en 3 llamadas si el precio que me digan será el mismo que el de muchos otros clientes.

Lo que acabo haciendo es buscar en otras partes, leer blogs e investigar en sitios de opiniones. Si no encuentro ninguna información, normalmente descarto a esta empresa de forma automática.

Evidentemente, esto pasa si quiero comprar un producto estándar o contratar un servicio poco personalizado.

Esto no aplicaría, por ejemplo, en el caso de contratar una agencia o si necesito un servicio muy específico adaptado a mis necesidades. En estos casos está totalmente justificado hablar con el equipo comercial.

Para reforzar mi argumento a favor de la transparencia de precios, mira estos datos acerca de qué es lo que quieren los consumidores.

El 58% de los compradores quieren hablar de precios en la primera llamada con una persona de ventas, mientras que solamente el 23% de los comerciales está preparado para hacerlo. Por otro lado, parece que la mayoría de comerciales no saben cómo gestionar una conversación sobre ventas en el primer contacto con el comprador, y prefieren evitar tocar el tema.

Existe pues una gran desconexión entre lo que quieren los consumidores y lo que quieren las empresas. Reafirmando mi forma personal de comprar, las siguientes estadísticas muestran como hay muchas personas que quieren comprar sin hablar con ventas:

  • Solo el 19% de compradores quiere hablar con un profesional de ventas en el inicio de su proceso de compra
  • El 60% de compradores prefiere hablar con ventas cuando están comparando distintos productos o soluciones
  • El 20% quiere hablar con ventas solo cuando ya ha tomado una decisión final

Esto demuestra que hay muchas personas que aún están investigando pero no quieren hablar con ventas. También hay otras personas que preferirían no hablar en ningún momento con ventas y hacer todo el proceso por su cuenta, y de los que no les importa hablar con un comercial prefieren no hacerlo por teléfono.

Estas personas a veces usan el precio como criterio de compra, y si no tienen acceso fácil al precio no nos consideran. En estos casos, publicar precios puede incluso atraer más compradores potenciales (en vez de ahuyentarlos, como piensan muchas personas).

A modo de conclusión, estos compradores silenciosos que están investigando (que son muchos en la actualidad) no confiarán en nosotros si no publicamos nuestros precios en nuestra web.

No nos engañemos: siempre es posible conseguir saber los precios, ya sea contactando y preguntando a otros clientes, buscando en redes sociales o foros.

Si nos preocupa dar visibilidad de nuestros precios por si la competencia nos espía: probablemente ya lo están haciendo de todos modos.

La diferencia está entre si es una tarea tan fácil como consultarlos en la web, o bien si se convierte en un proceso difícil y frustrante si optamos por esconderlos. El proceso de compra siempre debería ser fácil para el consumidor.

Sabiendo que nuestros clientes potenciales quieren saber si alguien está hablando de nuestros precios, queremos formar parte de la conversación (no que lo vayan a buscar a otro sitio).

¿Por qué los precios ocultos aumentan el CAC?

Si precios no son transparentes y todos los potenciales clientes tienen que hablar con equipo de ventas, muchas personas que no tienen ni idea del precio acabarán haciéndolo.

Imagina que vendes un servicio de creación de páginas web complejas de 9.000€.

Muchas personas que solo estén dispuestas a pagar 400€ por su web también te contactarán, y el equipo de ventas dedicará mucho tiempo a gestionar estas personas.

Claramente te interesa que los que sí están dispuestos a pagar los 9.000€ puedan contacto directo contigo y que puedas construir relación.

Pero también estarás llenando el pipeline de leads no cualificados de forma innecesaria.

Esto supone mucho volumen de solicitudes y una alta conversión en la página de pricing, pero a costa de una cualificación de leads muy baja. La consecuencia, cómo no, es una gran dedicación de ventas para abordar todo el volumen.

Si tenemos que dedicar tantos recursos a contactos no cualificados, el coste de adquisición de clientes (CAC) para los que sí conviertan será mucho más elevado.

Aquí tenemos otro argumento que refuerza, una vez más, mi preferencia por ser transparente en el pricing.

Si tienes confianza en tus precios y los muestras sin reparo en tu web, las personas encargadas de las ventas podrán dedicar más tiempo a abordar los leads cualificados. Estos leads por lo menos no te colgarán el teléfono cuando descubran tus precios, lo cual también ayuda.

Si lo que te preocupa es el efecto sticker shock (que los compradores potenciales se asusten con precio al verlo en la web y no quieran ni hablar contigo) hay varias técnicas para compensarlo.

La clave está en comunicar claramente el valor que justifique los precios que pides.

Algunas ideas para incluir en tu página de pricing:

  • Puedes incluir testimonials y referencias de clientes que cuenten lo contentos que están de trabajar contigo
  • También puedes comparar precios con los de competencia sin mencionarlos, de forma discreta
  • Mostrar resultados que has conseguido para tus clientes

¿Aún tienes dudas de las ventajas de comunicar claramente los precios en estos negocios? Te contaré otro secreto.

Hablar de precios en tu página web es EXTREMADAMENTE beneficioso para tu marketing online.

Por un lado, hay muchas palabras clave asociadas a los precios de productos y servicios, y no muchas empresas dispuestas a hablar de ello.

Abordar estos temas con total transparencia en tu web será muy beneficioso para tu SEO y tu posicionamiento, y te dará una gran ventaja competitiva

Por otro lado, si el consumidor llega a ti buscando información de precios y no la encuentra en tu web, se irá inmediatamente.

Por lo tanto, incluir esta información hará que los usuarios permanezcan en tu página web, así que mejorará tu tasa de rebote.

Ante la duda, diferenciación de precios

¿Ofreces servicios o soluciones que se adaptan a las necesidades del cliente?

Si por ejemplo ofreces servicios de copywriting, seguramente querrás tener una conversación con tus clientes potenciales antes de hacerles una propuesta económica. Eso te permitirá entender sus necesidades, ofrecerles una solución que se adapte y acompañarlo de un precio que refleje este valor.

Lo mismo ocurre con otros servicios, en empresas SaaS para corporaciones y con la mayoría de empresas B2B.

Los precios de estos servicios o productos tan personalizados deberían mantenerse ocultos.

En estos casos es necesario un análisis en profundidad e iniciar una relación con el cliente antes de determinar un precio y una propuesta.

Cuando existen tantas variables que afectan el precio, y es muy complicado predecirlo antes de hablar con el cliente, atarte a una lista de precios publicada en la web puede limitar tu capacidad de negociación.

En este blog verás cómo apuesto mucho por la diferenciación de precios, y creo que es la solución ideal para abordar este problema de transparencia de precios.

Gracias a la diferenciación puedes disponer de varios precios en vez de uno, y con ellos puedes abordar distintas disposiciones a pagar.

Pero si tienes que crear una gran cantidad de planes y precios y publicarlos todos para que el cliente decida, generas una gran complejidad que empeora mucho la experiencia. Reflejarlos todos en una misma página de forma clara puede ser un gran reto.

Por ejemplo, hace unos años la página de pricing de Microsoft Office 365 tenía este aspecto:

Claramente estaban intentando abordar demasiados buyer personas a la vez y con necesidades muy distintas en una sola página.

Intentar llegar a demasiados buyer personas a la vez con necesidades diferentes genera demasiada complejidad.

Si intentas hacer lo mismo con tus servicios de freelance, con tu software corporativo, agencia, etc. puede ser muy complicado para el comprador entender cuál va a ser el precio antes de comprar.

La solución en estos casos es optar por lo simple: mostrar solamente algunos de los precios de forma orientativa (“a partir de X”), pero obligar a hablar con ventas acabar de ajustar el precio final según las necesidades.

Esto consigue cualificar las solicitudes que recibes y evitar hinchar el coste por adquisición, pero a la vez deja margen de negociación y te permite calcular a medida el precio final.

En estos casos es necesario definir perfectamente:

  • Qué incluye y qué no incluye el servicio
  • Gestionar muy bien las expectativas de qué se va a conseguir
  • Especificar qué actividades son extras o add-ons

Puedes tener lo mejor de los dos mundos

No quiero acabar sin explicar una solución intermedia que observo en muchas empresas, y que me parece que soluciona gran parte del problema.

Es bastante frecuente encontrar productos o servicios que pueden atraer tanto a particulares o pequeñas empresas como a grandes corporaciones.

Sin ir más lejos, pasa lo mismo en el caso de ActiveCampaign. Una herramienta de automatización del marketing puede resolver necesidades tanto de un freelancer como de una gran empresa.

Pero la cuenta de ActiveCampaign del autónomo o la microempresa no será igual que la de la multinacional.

Todo esto deberá ir acompañado de su necesaria diferenciación de precios, versioning, fencing y value metrics (y otras técnicas que iré explicando en el blog).

A ActiveCampaign les interesa poder servir a todos, pero no quieren dedicar tiempo individualmente a los clientes que pagan menos.

¿Eres una PYME con 9500 suscriptores y que no necesita funcionalidades avanzadas?

Puedes entrar a la web de ActiveCampaign, calcular exactamente cuánto te costará la herramienta y contratarla directamente sin tener que hablar con ventas.

Los planes de ActiveCampaign para empresas con bases de datos pequeñas se pueden visualizar desde su página web

El cliente está contento, y la empresa no ha tenido que invertir recursos del equipo comercial a cerrar este cliente.

¿Eres el director de digital de una gran empresa con una base de datos de 450.000 contactos? Bueno, en este caso probablemente ActiveCampaign no será la mejor herramienta para ti.

Pero si la quieres de todas formas, tendrás muchos más requisitos técnicos, de seguridad, soporte, formación, integraciones. Necesitarás una versión mucho más potente de la herramienta (y mucho más cara) para satisfacer estas necesidades.

En este caso, solamente tienes la opción de hablar con el equipo de ventas, no puedes contratar ActiveCampaign por tu cuenta, ya que tienen que entender tus necesidades antes de poder darte un precio final.

Los planes de ActiveCampaign para grandes empresas no tienen precios visibles y hay que contactar la empresa para recibir un precio

El hecho de que en este segundo caso sí se implique a una persona de ventas está totalmente justificado: el customer lifetime value (CLTV) de este tipo de clientes es infinitamente mayor.

Fíjate en la simplicidad de la solución. En una página de pricing muy bien diseñada es posible abordar a la vez los casos en los que es aconsejable tener precios públicos, como aquellos casos en los que es mejor no hacerlo.

Conclusiones

La decisión sobre si publicar o no tus precios puede llegar a ser tan complicada como la de decidir cuáles son esos precios.

En este artículo he hecho algunas recomendaciones generales y adaptadas a muchos tipos de empresa. Pero la mejor decisión para tu negocio siempre la deberás tomar después de hacer experimentos y analizar los resultados en tu página web.

Si tienes diferentes versiones de tu producto, o bien ofreces servicios que se adaptan al cliente o tienes una oferta personalizada, deberás hacer muchas pruebas y encontrar el equilibrio entre transparencia e implicación en las ventas.

Mi recomendación personal es que la transparencia de precios sea siempre la opción por defecto.

Es lo que quieren la mayoría de consumidores y evita tener que dedicar demasiados recursos de ventas en compradores no cualificados. También tiene muchas otras ventajas, tal y como hemos comentado en el artículo.

Evidentemente, si publicas tus precios tienes que saber de dónde salen estos precios y cuáles son exactamente.

No te olvides de tener tus buyer personas definidos y (más importante aún) cuantificados. Es lo que te permitirá implementar un value based pricing alineado con el valor que busca el buyer persona.

Y tú, ¿prefieres tener tus precios a la vista o los mantienes en secreto?

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